Tipos de fimosis

Fimosis: Tipos, detección, síntomas, causas y operación.

En este artículo, hablaremos sobre diferentes aspectos relacionados con la fimosis. Por un lado, en qué consiste y cuáles son los tipos que hay, incluso en los bebés. También haremos referencia a su variación con la edad, a su detección, síntomas, causas y posible operación. Resolvemos algunas de las dudas más frecuentes que se suelen encontrar en torno a esta condición masculina.

¿Qué es la fimosis?

La fimosis es una condición masculina que se caracteriza porque el orificio presente en el prepucio del pene (fina capa de piel que recubre el pene) no es lo suficientemente grande para dejar salir al glande (parte final en punta del pene).

Por lo general, esta situación se resuelve sencillamente durante la infancia o la adolescencia. No obstante, en algunos casos se llega a la edad adulta con el problema y puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica, de la que hablaremos más adelante.

Si bien es cierto que en este artículo nos referiremos en todo caso a la fimosis en hombres, también se puede utilizar el término para las mujeres, aludiendo a una situación similar. En este caso, el capuchón del clítoris también limita la salida del glande femenino.

Tipos de fimosis y parafimosis

Los dos tipos principales de esta condición son la fimosis fisiológica y la patológica. En el primero de los casos, nos referimos a una situación totalmente normal que está presente en la mayoría de los bebés. Estos nacen con menor elasticidad en el prepucio que irán adquiriendo a lo largo de la infancia. Así, se estima que aproximadamente a los 10 años, ya debería salir el glande sin problema. Si esto no sucede, sí que es necesario consultarlo con un médico.

En cuanto a la fimosis patológica, es aquella que no se produce en el nacimiento y que generalmente se presenta en la edad adulta. Se debe a alguna anormalidad como heridas o infecciones y puede dar lugar a más problemas que la anterior. Por tanto, en el momento en que se detecte se recomendará visitar a un profesional médico.

En cuanto a la parafimosis, se trata de una situación poco frecuente y de emergencia médica que ocurre fundamentalmente tras una intervención clínica con sondaje o bien tras un lavado de pene. Se puede detectar porque el prepucio queda retraído y no puede volver a tapar el glande, con lo que este puede hincharse y anular la llegada de oxígeno a la zona destruyendo el tejido. Es necesario acudir al médico si se detecta.

Cómo varía la fimosis dependiendo de la edad

Esta condición irá variando en la mayoría de los casos de una forma totalmente normal. En bebés y niños suele detectarse por molestias al orinar o simplemente por la observación visual, ya que no siempre genera síntomas.

En el caso de adultos y adolescentes, además de estas situaciones también es posible detectarla durante las relaciones sexuales y erecciones.

En teoría, los niños de 5 años deberían empezar a notar una mayor elasticidad y poder mover con total libertad el prepucio antes de los 10 años. Sin embargo, si no se observan estos cambios, será necesario contactar con el médico para empezar a realizar tratamientos que intentarán acelerar el proceso antes de optar por una intervención quirúrgica.

Fimosis en el bebé

En el caso de los bebés, la aparición de la fimosis puede deberse a un exceso de higiene. Sin embargo, en cualquier caso no será necesario preocuparse de este problema, ya que son muchos los bebés que la padecen y en una gran mayoría se resuelve de forma espontánea. De cualquier modo, puede ser interesante consultarlo con el pediatra para mayor tranquilidad y seguimiento.

¿Cómo puede detectarse la fimosis? Síntomas

Algunos de los síntomas que permiten detectar la fimosis son los siguientes:

 Problemas y dificultades al orinar. Estas molestias son frecuentes cuando no hay movimiento completo del prepucio.

– Molestias en las relaciones sexuales. Si no hay una elasticidad y flexibilidad del prepucio, este puede retraerse por completo a la hora de mantener relaciones sexuales. Esto hace que el glande quede totalmente descubierto y pueden producirse molestias.

– Adhesión del prepucio al glande. Ambos tejidos no se han separado por completo y se mantienen pegados o unidos.

– Glande hinchado con posibilidad de parafimosis. Cuando el glande se hincha, no es posible que el prepucio vuelva a la situación inicial, actuando como capuchón. Esto genera dolor y puede derivar en una parafimosis.

¿Cuáles son las principales causas?

En este caso, es necesario distinguir entre las causas en niños y bebés y la aparición de la fimosis posteriormente en los adultos.

Así, en el caso de los niños las causas son puramente congénitas. Los bebés nacen con la condición ya descrita y poco a poco (o con ayuda de tratamientos), se consigue la elasticidad del prepucio.

En el caso de los adultos, hay dos razones principales para la aparición de la fimosis. En uno de los casos, se trata de hombres que siempre habían tenido el orificio algo estrecho y ven cómo al mantener relaciones tienen cada vez más molestias. Por otro lado, están los hombres que no tenían este orificio estrecho pero en los que hay una infección que lo provoca. Fundamentalmente, esta infección es una balanopostitis, que provoca una inflamación conjunta tanto del glande como del prepucio. Eso lleva a una cicatrización del prepucio y puede ser necesaria una operación quirúrgica. La mejor prevención es acudir al médico en cuanto se detecte esta infección y así intentar salvar la situación con otros tratamientos.

¿Cómo se soluciona la fimosis sin intervención quirúrgica?

Antes de hablar sobre cómo solucionar esta condición, es importante hacer un paréntesis para hablar de la prevención. Para ello, se recomienda lavar con agua y jabón la zona en niños menores de tres años para así evitar que prospere la unión de glande y prepucio. Este aseo debe centrarse y esmerarse para eliminar el esmegma, un líquido blanco y denso que segregan los genitales. Si se lleva a cabo una higiene correcta, es muy probable que no se llegue a padecer la patología en ningún momento.

En cuanto a la solución de la fimosis, es posible utilizar algunos tratamientos sin operación quirúrgica para intentar no llegar hasta este extremo. Este tratamiento se basa en pomadas que contienen corticoides y se combinan con movimientos para intentar separar el prepucio y el glande.

Operación de fimosis

La operación para solucionar la fimosis es la típica circuncisión. Es una operación con cirugía en la que se corta el prepucio para agrandarlo y permitir que el glande se mueva con total libertad. En este caso, no hay molestia para el paciente porque se emplea una anestesia local y la cirugía se considera menor.

En cuanto a las consideraciones previas a la operación, hay que tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar complicaciones. En primer lugar, está la posibilidad de infección de la zona. Para ello, el día de la operación hay que tener una higiene extrema en toda la zona del pubis. Esto ayudará a eliminar bacterias y hongos que están de forma natural en nuestra piel, pero que pueden provocar infecciones en caso de heridas tras una operación.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la medicación que se está tomando en ese momento, ya que puede afectar a la coagulación de la sangre. Por ejemplo, algunos medicamentos como la aspirina pueden provocar un mayor riesgo de hemorragias.

El postoperatorio se caracteriza por la cicatrización de la herida, que suele durar entre 5 y 10 días. Sin embargo, hay que seguir una serie de recomendaciones para que no haya complicaciones posteriores. En primer lugar, hay que atender a las curas, cambiando gasas y poniendo un antiséptico a base de yodo para evitar la infección de los puntos de sutura. Además, es frecuente que se recomiende un antibiótico para mayor protección.

Asimismo, durante esta fase es frecuente que haya erecciones involuntarias, si bien es cierto que hay que tener cuidado porque estas pueden hacer que salten uno o más de los puntos de sutura. En caso de que esto suceda, habrá que acudir al centro médico con la mayor brevedad. Por esta misma razón, se recomienda no mantener relaciones sexuales durante 4 o 5 semanas después de la operación.

Por último, y en cuanto a la higiene, habrá que lavar la zona con sumo cuidado utilizando agua y jabón de pH neutro. Esta es otra de las medidas que ayudarán a que no se produzcan infecciones.

¿Cómo bajar la piel del prepucio sin dolor?

Bajar la piel del prepucio es un acto que debería llevarse a cabo en los niños a partir de 3 años para conseguir que se quite la fimosis naturalmente. Para ello, queda desaconsejado cualquier movimiento brusco. Esto puede producir un efecto contraproducente y acentuar la fimosis, que será más difícil de eliminar en un futuro.

No obstante, a partir de esa edad sí se recomienda realizar movimientos suaves para favorecer la elasticidad de la piel. Como hábito, puede tomarse el baño diario como el momento para realizar esta actividad.

Así, el médico explicará cómo realizar esos movimientos suaves para ir separando poco a poco la piel del glande. Este proceso puede acompañarse de cremas corticoides en la zona del glande y del prepucio para conseguir un efecto más pronunciado.

Fimosis en el adulto, ¿es posible el tratamiento sin cirugía?

En primer lugar, si quieres evitar la operación de cirugía, lo primero que hay que hacer es acudir al médico ante el primer signo de fimosis durante la etapa adulta. También es necesario acudir si notas molestias al orinar o al mantener relaciones sexuales. Esto puede ser el inicio de una infección que derivará en la fimosis.

En la mayoría de los casos, durante la etapa adulta se recomienda realizar la cirugía. Sin embargo, si se detecta a tiempo la infección, es posible tratarla con antibióticos que eviten que prolifere y degenere en la patología. En caso de que nos encontremos ante un caso muy leve, también será posible probar a realizar movimientos junto con la pomada de corticoides. No obstante, estas posibilidades únicamente se dan en caso de que contactemos con un profesional rápido y al notar el mínimo síntoma.

¿Cuál es el precio de la operación?

Si ya te has decidido por esta operación, es posible que te interese conocer cuál es su precio. En primer lugar, te recomendamos que consultes cualquier tipo de seguro médico al que estés adscrito, pues podrías llevarte una sorpresa al ver que está incluido o bien que realizan un descuento para esta operación.

Por otro lado, si la operación es de necesidades básicas, la Seguridad Social puede cubrirla. Eso sí, tendrás que valorar si la lista de espera que te ofrecen se adecúa a tus necesidades. En caso de que decidas pagarla de forma íntegra a algún médico privado, deberías saber que hay una horquilla de precios entre 400 y 800 € y que en raras ocasiones llega a superar los 1000 €. Te animamos a que consultes con diferentes profesionales y no dudes en preguntarles acerca del precio final de la operación.

Otros datos acerca de la fimosis

Si bien es cierto que no suele suceder, sí se ha observado en algún caso que una fimosis no tratada deriva en cáncer de pene. Es por ello que te recomendamos que tomes medidas ante esta situación y que no la dejes pasar aunque no tengas molestias. Por ello, si has detectado algunos de los síntomas que hemos comentado anteriormente, consulta con tu médico para que te detalle exactamente si se trata de esta patología o bien es otro tipo de problema.

En definitiva, la fimosis es un problema que afecta a muchos bebés y niños y que suele solucionarse de forma natural y espontánea. En la mayoría de los casos no es necesario realizar ningún tipo de intervención médica, pero lo mejor para evitar complicaciones posteriores es consultar con un profesional médico ante cualquier duda. Esperamos haber resulto todas las dudas posibles con este artículo y que su lectura haya sido de tu agrado.

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